| abstract
| - Luego de aquel ataque de sinceridad extrema, no tratamos más el tema en los meses siguientes. Simplemente enterramos el asunto y regresamos a la vida normal del grupo, aunque sorprendentemente no volvimos a ver a Amrod saliendo con alguna chica. O lo escondía muy bien o simplemente no salía con nadie. Ghent se decantaba más por la segunda opción, luego que le contara el episodio en que le canté sus verdades a Amrod, y lógicamente las bromitas pesadas se multiplicaron al triple. Para agregar un poco de consistencia al caldo, también recibí mensajes de Limuh Shou invitándome a distintos planetas en donde tenía sus hoteles, pero casualmente las misiones cuadraban justo en las fechas de dichas invitaciones, hasta que sus mensajes empezaron a menguar. Yo sospechaba que Amrod lo hacía a posta, ¿pero con que propósito exactamente? No estaba claro. No quería que saliera con Limuh pero tampoco mostraba interés en mi mas allá del profesional, o por lo menos eso parecía, y de nuevo causando mas bromas pesadas y comentarios de parte de Ghent y Val. Apartando eso de nuestra vida rutinaria, también existieron los otros eventos rutinarios y con esto quiero decir: los problemas. Cuatro meses después, en una de nuestras paradas en Coruscant, Val, Ghent y yo fuimos a tomarnos unos tragos en una taberna, llamada El Ewok Empalado, que había descubierto Val cerca de la zona llamada “Los talleres”. Ghent estuvo protestando horas porque la zona era muy peligrosa, pero Val decía que el sitio servía el mejor Remolino Ryloth (una bebida horrible por cierto) de todo Coruscant y que la taberna estaba de moda debido justamente a que estaba cerca de una zona peligrosa. Amrod no vino porque dijo estar cansado y que prefería relajarse en casa, Ghent lógicamente relacionó eso con alguna chica pero Amrod juró por su vida que no era así. No se porqué pero le creí, verdaderamente se veía exhausto. No insistimos más y nos fuimos nosotros tres de juerga. Entramos a un llamativo lugar que estaba atestado de gente, una banda tocaba música en vivo al fondo, pantallas gigantes que mostraban carreras de pods y cualquier competencia peligrosa que generara apuestas, mesas altas y bajas, muchas luces de colores y toda clase de gente llenaban el sitio. La barra bullía en actividad y parecía imposible siquiera acercarse, pero Val al ser tan enorme, abrió espacio rápidamente para los tres. Pedimos tres bebidas y nos pusimos a mirar el sitio y la gente, conversar era imposible debido al ruido de la multitud hablando y la música de la banda, así que nos dedicamos a ver alguna pantalla o simplemente observar a las innumerables especies que llenaban el sitio. Una que otra pelea surgió en mesas cercanas pero eran dispersadas rápidamente. La banda por fin se tomó un descanso y luego de un aplauso general pusieron música de fondo, que para mi alivio no era tan estridente. Conversábamos tranquilos sobre en donde sería la próxima misión cuando Ghent fue halado de golpe por un hombro obligándole a volverse –“Oye te conozco” exclamó una voz y todo nos volvimos para ver a su dueño. Era un humano regordete, con el pelo ralo y cara de pocos amigos. A su lado apareció otro individuo alto vestido de negro, de nariz respingada y con una cicatriz que iba desde una ceja hasta la barbilla casi dividiendo su rostro en dos. –“¿No es esa la pelirroja que se suponía debía estar muerta y que despachó a Bilosh y al resto en Utapau?” dijo caracortada dejándonos de una pieza –“Según la descripción si… y este es su amiguito del callejón donde mataron a Zengar… pero no importa nosotros acabaremos el trabajo” dijo el regordete sonriendo de forma malévola y sacando un vibrocuchillo disimuladamente. De pronto Ghent se volvió hacia mi señalando al regordete –“¿Conoces a estos tipos?” preguntó en voz alta y frunciendo el ceño dejándome aun mas estupefacta –“¡Pensé que habías dejado de estar relacionándote con escoria!” gritó enojado poniendo los brazos en jarras, a estas alturas la taberna se había quedado en silencio y la atención de todos los que estaban ahí centrada en nosotros. Yo no comprendía que diablos buscaba Ghent con eso, pero el repentino ataque de rabia había detenido a los atacantes y los había dejado tan perplejos como al resto de la taberna –“¡Es el colmo! ¡Ya habíamos acordado que no volverías a las andadas! ¡¿Qué fue esta vez?! ¡¿Drogas?!” siguió vociferando Ghent, pero esta vez me guiñó un ojo casi imperceptiblemente y entendí. Val no decía nada pero pareció comprender también y dio dos pasos hacia atrás para hacer espacio y mirando por el rabillo del ojo a los atacantes que parecieron envalentonarse de nuevo –“¡Hey! ¡Basta ya! ¡No me gusta que me insulten!” exclamó uno de ellos –“¡Tu cállate y no te metas!” le espetó Ghent –“Oye de verdad perdona es que…” decía yo simulando nerviosismo –“¡Perdona nada! ¡Ya no te creeré ni una palabra! ¡Siempre es lo mismo! ¡Siempre con escoria! ¡Estoy harto!” me gritó Ghent de nuevo –“¡Te dije que basta de insultarme enano!” exclamó el regordete –“¡Y yo te dije que te callaras!” gritó Ghent y al segundo su puño voló y conectó un golpe de derecha tan fuerte como un martillazo en la barbilla del individuo, haciéndolo tambalearse y soltar el vibrocuchillo. En un abrir y cerrar de ojos el lugar se convirtió en una pelea general, puños, mesas, vasos, botellas y cuerpos volaron en todas direcciones, estos últimos cortesía mía y de Val. El individuo alto vestido de negro fue lanzado por Val, como una jabalina por encima de la barra, estrellándolo contra el arsenal de licores, sifones y demás que había tras ella y haciendo que el barman saliera corriendo y chillando como niña herida. Un brazo intentó hacerme una llave al cuello por detrás, pero yo lo agarré antes que rodeara mi cuello y lo lancé con todo y su dueño sobre la barra, haciéndolo chocar contra el tipo alto que acababa de levantarse y ambos volvieron a caer sobre el destrozado bar. Algo que me sorprendió un poco fue ver a Ghent, una persona bromista, siempre de buen humor e incapaz de hacer daño a nadie, asestando golpes a diestra y siniestra dejando a su alrededor caras destrozadas y cuerpos tambaleantes que caían escupiendo dientes. El pequeño mecánico era imparable, tenía una velocidad y habilidad sorprendentes, aparte de una fuerza impensable si lo juzgabas por su tamaño. Val como siempre, era otra historia. Casi no se movía y la verdad no lo necesitaba, con un solo bofetón dejaba a cualquiera viendo estrellitas. En un momento, un pequeño chadrafan cometió la idiotez de golpear a Val en el abdomen repetidamente, Val lo miraba con fastidio y se cruzó de brazos esperando a que el pequeño alienígena orejudo se cansara de la inútil tarea (la verdad era como si una hormiga quisiera derrumbar una muralla con un plumero) hasta que Val se obstinó y le asestó un coscorrón que derribó al chadrafan como un saco. Yo por mi parte no di golpes, preferí solo aventar al que me atacase por encima de la barra, haciendo ya una pequeña montaña de cuerpos casi inconscientes tras ella, no quería matar a nadie. Pero luego de unos minutos la golpiza general llegó a las armas y se escucharon dos disparos de blaster, momento en que Val decidió que había sido suficiente. Agarró al tipo regordete que había halado a Ghent en un principio y lo alzó por la pechera, el cual tenía un ojo morado, la mandíbula rota y estaba casi inconsciente –“Será mejor que te olvides de nosotros, porque sino, la próxima vez te hago puré” le dijo y lo soltó de golpe dejándolo en el suelo. Luego me haló por un brazo y agarró a Ghent por la cintura y lo alzó como a un chiquillo, separándolo de un pobre diablo al que estaba moliendo a golpes –“¡Espera bestia que aun no le he enseñado a ese imbecil que nadie se mete con mi madre!” chillaba mientras Val nos arrastraba fuera del local. Cuando salimos, la policía estaba llegando, así que Val giró y se internó rápidamente en una calle atestada de gente que corría hacia el caos que acabábamos de abandonar. Minutos después y una vez lejos de polis y de curiosos, una voz hizo detener al fin al enorme piloto –“Con un demonio Valdie ¿Podrías soltarme de una vez?” era Ghent que hacía rato había dejado de gritar cuanto insulto se sabía –“Oh pequeñajo perdona, es quería alejarme lo suficiente de la policía, no fuese que nos metiéramos en mas problemas” dijo Val poniendo a Ghent en el suelo –“Por todos los cielos… menudo desastre armaste hermanito” dije soltando una risita, yo ya me había relajado y empezado a ver todo el embrollo con diversión, pero Ghent no lo veía así –“¿Armé yo? No no no… esos tipos no estaban ahí por mi, te querían a ti y por lo visto te querían muerta” dijo muy serio, mi buen humor se esfumó al instante –“¿De qué estas hablando?” pregunté haciéndome la loca, pero Ghent no picó y me miraba fijamente en silencio, luego de unos segundos volvió a hablar –“De Utapau Ireth, de eso estoy hablando… quiero saber porqué apareciste en aquel estado el día que rescataron a Amrod, porque Keira te tiene miedo desde entonces y porque aun te persiguen esos tipos” dijo cruzándose de brazos –“Es evidente que algo muy gordo pasó ese día en Utapau, de otro modo no estarían todavía con ganas de mandarte al mas allá” agregó señalándome. Yo estaba estupefacta, todavía aquel hecho me perseguía todas partes y seguí causando problemas. No quería que mas nadie supiera sobre esa faceta sanguinaria que había desplegado en Utapau y que me avergonzaba y asustaba tanto. Pero Ghent no me dejaría en paz hasta que le contase y en cierto modo tenía derecho a saber, al menos en parte… –“Esta bien Ghent, pero no aquí” le dije, él asintió y empezó a caminar –“Bien, vamos a mi casa. Ahí podremos hablar sin problemas y sin que nadie nos escuche… además quiero por fin tomarme un maldito trago en paz sin tener que estar huyendo a la carrera de cada lugar que pisamos” dijo molesto, Val y yo intercambiamos una mirada y seguimos al pequeño mecánico en silencio. Llegamos a casa de Ghent un rato después. En el camino le íbamos contando en resumen lo acontecido antes y hasta Utapau a Val para que supiera de donde venía todo el embrollo. Una vez en su casa y luego de que Ghent preparase unas bebidas, nos instalamos en los disparejos muebles del pequeño apartamento (Val ocupó él solo el sofá mas grande), al terminar el resumido cuento y llegar al momento en que Keira y yo fuimos en busca de Amrod, me di cuenta que el ojo izquierdo de Ghent estaba considerablemente hinchado y se lo hice saber –“Nah, es solo un recuerdito que me dejó un Talz antes que le partiera una botella en su peluda cabeza” dijo Ghent sonriendo –“Pero no debes dejarlo así pequeñajo, espera que de eso me encargo ahora mismo” dijo Val levantándose y se dirigió al refrigerador –“¿Pero que haces Valdie? Las medicinas y eso, no lo guardo ahí. Además es solo un golpe sin importancia” dijo Ghent tocándose suavemente el ojo hinchado –“Igualmente no debes dejarlo así… ten, esto ayudará a que baje la inflamación y a sanar” dijo Val pegándole un trozo de carne cruda en la cara a Ghent tapándole el ojo –“Pero que diablos… ¿Qué diantre es esto Valdie?... ¡Es carne de bantha de primera!” exclamó Ghent al ver la carne y tratando de apartarla de su cara, pero Val mantuvo la mano firme sosteniéndola –“Pues le darás las gracias al bantha de primera… no te lo quites o te lo hago comer crudo” le dijo con tono amenazador –“Esta bien, esta bien… no te enojes bestia… ¿Qué acaso no conoces los medicamentos normales?” preguntó Ghent sosteniendo la carne contra su cara y haciéndome reír –“Si los conozco enano del demonio, pero mi abuela me enseñó trucos que funcionan igual y son mas baratos” dijo Val sentándose de nuevo en el sofá –“¿Mas baratos? Te dije que es carne de primera Valdie… mas baratos dice… en fin a lo que íbamos ¿Ireth estas lista?” dijo Ghent mirándome con un solo ojo y mi humor se volvió a ensombrecer. Pasé unos minutos en silencio pensando en cómo responder a su curiosidad, cómo decirle sin decirle todo. Solté un largo suspiro y me levanté –“Cuando encontramos a Amrod hicimos lo imposible por salir de ahí sin ser vistas, pero no tuvimos suerte” dije acercándome a la ventana, crucé los brazos y continué –“Nos llovieron disparos de todas partes, nosotras respondimos el fuego y nos llevamos a unos cuantos. Logramos escapar hasta cierto punto pero nos alcanzaron y ahí estaba el jefe de la banda” hice otra pausa mientras pensaba como continuar observando las líneas de tránsito aéreo de Coruscant atravesando el paisaje nocturno de la gran urbe –“Allí acorralaron a Keira con Amrod separándolos de mi. El jefe me ofreció un duelo por sus vidas y acepté” dije armando la mentira a medida que hablaba, me dolía mentirle a Ghent pero no podía decirle la verdad. Solté otro suspiro organizando mis ideas y continué –“Un duelo sin armas… y pues ya sabes el resultado” concluí, no sabía que mas decir y tampoco quería hablar mas del asunto –“Imagino que lo habrás golpeado un poquito fuerte” dijo Ghent con suavidad, si supieras pensé, pero antes de poder decir algo mas Val habló –“Pero si fue un mera pelea y venciste ¿Cómo es que Keira supuestamente te tiene miedo? Ella ha presenciado mas que eso en su vida, no sería nada nuevo” dijo con calma –“Pero tu no has presenciado una pelea con ella hasta hoy ¿Es que no viste como lanzaba cuerpos sobre la barra como si fuesen muñecos de trapo?” preguntó Ghent y Val soltó una risita –“Si, pero eso tampoco es tan terrorífico, en medio de una pelea como esa, la adrenalina hace milagros” dijo, me volví y lo miré unos segundos –“Val levántate un momento” le dije y él me miro desconcertado pero igual se levantó. Me acerqué, lo tomé por un hombro y un muslo y alcé su enorme cuerpo sobre mi cabeza sin mucho esfuerzo, Ghent soltó un silbido y una risa leve –“Por todos los astros…” comentó en voz baja, bajé al asombrado Val al suelo y le dije –“No es adrenalina… de haberle dado yo el coscorrón a ese chadrafan que te molestaba, le hubiese empotrado la cabeza en sus rodillas” volví a mi asiento y tomé un sorbo de la bebida que me había preparado Ghent, la cual me quemó la garganta pero no me quejé. Val seguía de pie con los ojos como platos, pero yo centré mi atención en el vaso –“No preguntes como porque no puedo responderte, simplemente tengo fuerza… eso fue lo que asustó a Keira. Le asustó pensar que pudiese usar esa fuerza contra ella o contra Ghent, o Amrod. Pero juré por mi vida que eso no pasará, de hecho no la he usado nunca contra ellos” dije –“Bueno una vez estuviste a punto de estrangular a Keira y enseñaste a volar a Amrod en el centro médico de Utabi” dijo Ghent en un murmullo bien audible y mirándome de reojo, yo suspiré una vez mas –“Keira me sacó de mis casillas y no usé toda mi fuerza, de lo contrario le hubiese partido el cuello con un solo apretón y Amrod sólo lo aparté de manera brusca. No quería hacerles daño y no lo hice, al menos no el que podría haberles hecho… Créeme Ghent, que trato de olvidar eso y no volverá a pasar jamás, lo juré” dije y nos sumimos en otro largo silencio en el que Val volvió a su asiento. –“En Utapau si usé toda mi fuerza contra esos desgraciados que casi matan a golpes a Amrod, eso es todo lo que debes saber… Pero eso fue algo terrible, me asustó hasta a mi misma y por ello juré no volver a usar mi fuerza contra nadie. No soy una asesina y me niego a convertirme en una y hasta ahora he logrado controlar a ese monstruo que se desató en Utapau. La prueba la tuviste hace unas horas, me negué a golpear a nadie, simplemente los quité de en medio sin causar mayor daño del que pudieron hacer ustedes dos” concluí y vacié el vaso de un trago –“¿Es por eso que no quieres estar con Amrod?” preguntó Ghent de pronto haciendo que tanto Val como yo lo mirásemos desconcertados por el cambio de tema, Ghent respiró hondo, se acomodó la carne en el ojo y se inclinó hacia delante –“¿Tienes miedo a que los celos puedan despertar a ese monstruo del que hablas y dices haber controlado? Ireth… en cierta parte sé que quieres a Amrod, también sé que Amrod no es estable sentimentalmente hablando y eso no te gusta, pero te juro que jamás lo había visto tan interesado en alguien, te puedo asegurar que no es mera atracción física lo que siente por ti. En los últimos meses ha estado solo, cosa que nunca antes había hecho. Se asustó hasta los huesos cuando vio que Limuh Shou podía tener la oportunidad de apartarte de su lado, pero sin embargo no se te acerca de una vez… Tiene tanto miedo de que lo rechaces y de perderte que prefiere tenerte cerca así sea como compañera de trabajo y amiga mientras trata de alejar la competencia… no sabe que hacer y tu tampoco. No me veas así y dime… dime si es miedo lo que te aleja a ti de él” dijo mirándome a los ojos. Yo desvié la mirada y medité sus palabras por largo rato. La verdad nunca lo había visto de ese modo, mas bien el miedo que sentía era perder a Amrod por otra chica, a ser usada como Keira, pero esto que Ghent decía no lo había pensado y en realidad me asustó aun mas ¿Qué pasaría si al monstruo lo despertaban los celos? Keira había reaccionado de manera violenta queriéndome coser a tiros ¿Qué haría yo? Me dio un escalofrío de solo pensarlo –“Ahora que lo dices pues es mas sensato todavía olvidarme de cualquier relación mas allá de la amistad con él” dije sin poder ocultar mi tristeza –“Es una lástima… porque si lo que dice el enano es cierto entonces es evidente que el capitán esta enamorado de ti, aunque él no lo reconozca y tu no lo quieras aceptar” dijo Val de pronto –“No digas tonterías Val” dije de mal humor, era obvio que Amrod sentía atracción por mi, pero amor ya era demasiado, aunque él mismo casi me lo hubiese dicho aquel dia en Corellia, no podía aceptarlo –“Val no esta equivocado Ireth” dijo Ghent sacándome de mis pensamientos, yo volteé los ojos y me cubrí la cara con las manos, el tema ya me estaba irritando ¿Es que no habían escuchado nada? ¡Hasta el mismo Ghent me había dado otra razón más para olvidarme de Amrod! –“No te enojes Ireth, sé que el tema no te gusta y que por todos los medios intentas luchar contra tus sentimientos, pero no deberías… ni el capitán tampoco. Me desagrada mucho ver como dos personas que se quieren y que pueden estar juntas y felices, busquen tantas excusas para mantenerse separadas… y tu sabes porque me desagrada” dijo Val muy serio, yo lo miré sorprendida porque entendía sus palabras, sabía lo que él sufría por estar lejos de quien amaba, sin embargo no podía aceptar su afán de juntarme con Amrod –“Lo siento Val… te desagrade o no, yo no moveré un solo dedo en dirección al capitán. No voy a complicarme con eso, tengo cosas mas importantes de las que ocuparme” dije levantándome, ya era hora de irme, estaba hastiada del tema –“Es válido, pero no fue una casualidad que aparecieras en medio de la nada frente a él precisamente” comentó Ghent muy serio –“¿Me vas a salir ahora con que fue la voluntad de la fuerza o alguna de esas ridiculeces que creen los jedi?” le pregunté exasperada alzando las cejas y poniendo los brazos en jarras –“No… pero si creo en el destino. Tú apareciste como un ángel caído del cielo de esos arbustos venenosos y justo a sus pies, bueno… a los pies del blurrg, pero frente a Amrod. Sé que lo primero que viste de este universo fue su rostro y eso es importante para ti, y como te he dicho cientos de veces, él jamás se había interesado tanto en alguien. Ha hecho lo indecible para no dejarte ir. En Utapau casi me vuelve loco cuando desapareciste por unos días y dígame en Corellia cuando fuiste a almorzar con Limuh Shou… estaba a punto de ahorcarlo… en fin, el destino los puso de frente en el camino y estoy seguro que ese destino los quiere juntos, eso es algo que ninguno de ustedes dos puede evitar” contestó convencido. Otro silencio se hizo presente por unos minutos mientras le sostuve la mirada a Ghent, finalmente desvié la mirada y respiré hondo –“Bonito discurso Ghent… y vale, lo acepto. Si el destino es ese pues así será, pero no porque yo tome acciones por cumplirlo. Me voy, es tarde y estoy exhausta” dije y me dirigí a la puerta –“Piénsalo hermanita, no hablamos por hablar” dijo Ghent a mi espalda y salí del apartamento. Durante todo el camino hasta mi casa, y lo que quedó de la noche, medité en todo lo dicho en casa de Ghent. De cierta manera mis ánimos no estaban decaídos, si lo que decían de Amrod era cierto sería maravilloso. No podía negar que me haría en extremo feliz que Amrod correspondiera el amor que yo sentía por él, pero por otro lado estaba mi faceta destructiva. ¿Qué pasaría si a la final Amrod decidiera que no quería nada mas conmigo y volviera a su vida de soltero mujeriego? ¿Yo lo resistiría? ¿Y si la situación iba como su relación con Keira? No… no lo resistiría, querría hacer añicos a la mujer que se le acercase y eso no podía dejar que pasara. Suficiente tenía ya con lo que había pasado en Utapau y los criminales esos, quienes no cesarían en perseguirme por lo visto. Tristemente esa relación no podría ser, por todos lados le veía un resultado negativo. Yo no quería hacerle daño a nadie, ni tampoco sufrir por ello… pero Ghent dijo algo muy cierto… el destino no podríamos evitarlo…
|