Una justificación común para creer en un dios o dioses es que el Universo y la Tierra están tan perfectamente sintonizados para la vida, que su dios (siempre su dios por encima de millones de otros) debe haberlos diseñado y creados. Todo lo que nos rodea no podría haber sucedido por casualidad.
Una justificación común para creer en un dios o dioses es que el Universo y la Tierra están tan perfectamente sintonizados para la vida, que su dios (siempre su dios por encima de millones de otros) debe haberlos diseñado y creados. Todo lo que nos rodea no podría haber sucedido por casualidad.