Virus creado por la talentosa científica Alexia Ashford.
Con el fin de evitar su dispersión por accidente, se eligió el clima extremo de la base antártica para su cultivo.
Alexia usó ADN de hormiga reina por su “poder de controlar uniformemente a todos los demás organismos con un dominio absoluto”, característica que esperaba traspasar al virus.
Para que coexistiera con el huésped y dejara intacta su mente, era necesario un largo periodo de incubación a baja temperatura .
Alexia se criogenizó para intentar lograr una coexistencia completa con el virus.
La pasmosa capacidad de dispersión reproductora del virus le permite replicarse indefinidamente y destruir ecosistemas ya existentes.