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| - thumb|286px El Espolón es quizás el arma más letal del arsenal del Ala de Cuervo y desempeña un papel crucial en la eterna caza de la 2ª Compañía. Es un aparato extraño y de apariencia siniestra; un caza coronado por chapiteles como los de un sepulcro y medio recubierto de una fachada gótica. Quienes se han enfrentado a los Ángeles Oscuros y han visto las amenazantes pasadas de ataque de este aparato han aprendido a temer su característica silueta, sabedores de que el Espolón del Ala de Cuervo es la muerte en el aire, la Parca de los cielos. El Espolón vuela bajo, siguiendo el perfil del terreno circundante. Con sus reactores orientados al suelo, el Espolón puede quedarse literalmente suspendido en el aire, flotando sobre su víctima como una negra ave de rapiña. Cuando localiza un objetivo, el Espolón puede atacarle de dos maneras. Está armado para dar apoyo directo a sus aliados sobre el terreno; bajo cada una de sus alas romas hay un bólter Huracán que le permite desplegar una prodigiosa potencia de fuego capaz de tumbar a las tropas ligeras enemigas igual que una guadaña siega el trigo. El Espolón también lleva una única bomba, y si la situación lo requiere, acelerará en una pasada de bombardeo y lanzara su extraña carga sobre el objetivo designado. El Espolón no lanza una simple bomba; transporta un arcaico resto de la Era Oscura de la Tecnología. El arma en la panza de cada Espolón es una antigua bomba de estasis. En los talleres bajo La Roca, los Tecnomarines trabajan con esmero en la construcción de cada bomba, utilizando una PCE que repetidamente han negado poseer. La detonación de una bomba de estasis provoca graves daños, pero lo más importante es que detiene momentáneamente el flujo del tiempo. Aunque la pausa real son simples milisegundos, esta disrupción antinatural de la corriente temporal tiene efectos persistentes sobre aquellos que están cerca de la explosión, provocándoles una angustiosa desorientación y disminuyendo su velocidad de reacción. Las víctimas de una bomba de estasis son un blanco fácil para las escuadras cercanas, que normalmente son Escuadrones de Ataque del Ala de Cuervo o de Exterminadores del Ala de Muerte. Montada en el morro del aparato se encuentra el arma más impresionante del Espolón. El cañón de vórtice, a veces llamado cañón vidriera, es un arma desarrollada en el momento cumbre de los logros tecnológicos del Hombre, y también de su soberbia. Los Tecnomarines del Capítulo no pueden desentrañar los secretos de su construcción, y mantener a sus Espíritus-Máquina bajo control pone a prueba sus conocimientos. No obstante, preservan su funcionamiento con rituales de mantenimiento y cuando el cañón dispara, emite un centelleante haz de colores que explota en un rosetón de olvido. El poder de su disparo es tal que crea grietas en la realidad, y su explosión consume a aquellos demasiado próximos al vórtice, mientras que aquellos que sobreviven al efímero desgarro del espacio real quedan desconcertados por la proximidad de un fenómeno tan antinatural. Además de su poderoso arsenal, el Espolón porta una celda de estasis. En este terrible aislamiento cargan a los prisioneros de los Ángeles Oscuros de modo que puedan ser llevados a la flota orbital y, finalmente, a las mazmorras de La Roca, donde les esperan las atenciones de los Capellanes Interrogadores. Los Caídos temen a este destino más que ningún otro porque ese último ascenso no lleva hacia la redención, sino a un gran dolor y a la muerte.
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