Aparentemente el único objetivo sería el de evitar la enjambrazón. Una vez que se hace fuerte el instinto de enjambrar es muy difícil evitarlo por mas que cortemos las alas de la reina, o la encerremos entre rejillas. En el primer caso lo que sucede es que al salir el enjambre y no ser acompañado por su reina se posa cerca y en ocasiones vuelve o se va sin su reina a un destino de muerte segura o a invadir otra colmena. La reina a veces intenta salir y cae al pasto donde perece y si se queda, al no tener atractivos hormonales las abejas la abandonan criando otra que es muy probable que vuelva a enjambrar.
Aparentemente el único objetivo sería el de evitar la enjambrazón. Una vez que se hace fuerte el instinto de enjambrar es muy difícil evitarlo por mas que cortemos las alas de la reina, o la encerremos entre rejillas. En el primer caso lo que sucede es que al salir el enjambre y no ser acompañado por su reina se posa cerca y en ocasiones vuelve o se va sin su reina a un destino de muerte segura o a invadir otra colmena. La reina a veces intenta salir y cae al pasto donde perece y si se queda, al no tener atractivos hormonales las abejas la abandonan criando otra que es muy probable que vuelva a enjambrar. En el segundo caso se comprobó que lo mismo enjambra. Que la reina muere forcejeando por salir y por el tironeo de las obreras que intentan ayudarla o abandonada por no ser atractiva hormonalmente. El enjambre termina yéndose lo mismo y la colonia queda huérfana. Al nacer la nueva reina como no puede salir a fecundarse transforma la colonia en una colmena zanganera que termina extinguiéndose.