Un artrópodo que ha mutado hacia un tamaño enorme como efecto colateral del Virus T. Se mantiene bajo tierra hasta el momento preciso para atacar a su presa sorpresivamente.
Este mantiene una apariencia de un gusano y puede llegar a los diez metros de altura. Sus poderosas mandíbulas pueden destruir hasta el concreto, y su sistema digestivo sorprende a tal punto que puede devorarse un humano entero de un solo "bocado".