Hace poco más de tres siglos, un Equipo de Eliminación de los Guardianes de la Muerte fue enviado a investigar una llamada de socorro de la Fortaleza de la Guardia en Resgulus. A su llegada descubrieron los restos de un ataque Eldar que casi había superado las defensas automáticas de la estación. Dentro de la propia estación descubrieron a un Eldar solitario que anunció (en Bajo Gótico y con poco acento) estar bajo protección inquisitorial antes de presentar los sellos y recomendaciones necesarias con una floritura.
Hace poco más de tres siglos, un Equipo de Eliminación de los Guardianes de la Muerte fue enviado a investigar una llamada de socorro de la Fortaleza de la Guardia en Resgulus. A su llegada descubrieron los restos de un ataque Eldar que casi había superado las defensas automáticas de la estación. Dentro de la propia estación descubrieron a un Eldar solitario que anunció (en Bajo Gótico y con poco acento) estar bajo protección inquisitorial antes de presentar los sellos y recomendaciones necesarias con una floritura. El renegado Eldar se presentó como Larathyn Ki Tajell, un viejo socio de un miembro de alto rango de la Ordo Xenos. Desafortunadamente para Larathyn, el Inquisidor en cuestión había desaparecido, y se enfrentaría a algunas preguntas incisivas sobre sus actividades si alguna vez reaparecía. Larathyn fue transmitido al Xenos Bestiarium en la Fortaleza de la Guardia Erioch y ha permanecido encarcelado allí desde entonces. A pesar de sus circunstancias, Larathyn prefiere verse a sí mismo como un invitado de honor de los Guardianes de la Muerte. Realmente su vida pende de un hilo, pues algunos creen que es un espía que cuenta con medios para informar de lo que ocurre en la fortaleza. Sin embargo, la información que Larathyn ha proporcionado sobre la actividad Eldar en la Cuenca de Jericho ha sido lo suficientemente valiosa como para mantenerlo con vida hasta el momento.