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| - Los mundos del Sistema Andronicus son, sin excepción, lugares estériles y odiosos, desdeñosos de la presencia de la Humanidad. Sin embargo su octavo planeta, llamado Andronicus Octus, conoce la huella de la humanidad. Andronicus Octus no alberga una colonia, pues no hay recursos naturales en el sistema que justifiquen el esfuerzo de extraerlos. Mas bien es el anfitrión de dos instalaciones bastante singulares. Una de ellos es el llamado Mirador, un antiguo conjunto de observatorios realizados por el Adeptus Mechanicus en tiempos de la fundación misma del Sector Jericho; es posible que incluso antes. La otra es la Estación de la Guardia Andronicus, una fortaleza de los Guardianes de la Muerte con una reputación formidable.
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| - Los mundos del Sistema Andronicus son, sin excepción, lugares estériles y odiosos, desdeñosos de la presencia de la Humanidad. Sin embargo su octavo planeta, llamado Andronicus Octus, conoce la huella de la humanidad. Andronicus Octus no alberga una colonia, pues no hay recursos naturales en el sistema que justifiquen el esfuerzo de extraerlos. Mas bien es el anfitrión de dos instalaciones bastante singulares. Una de ellos es el llamado Mirador, un antiguo conjunto de observatorios realizados por el Adeptus Mechanicus en tiempos de la fundación misma del Sector Jericho; es posible que incluso antes. La otra es la Estación de la Guardia Andronicus, una fortaleza de los Guardianes de la Muerte con una reputación formidable. La Estación de la Guardia Andronicus es inusual por su situación, no menos su historia, de la cual los altos mandos de la Cruzada de Achilus saben lo necesario. Sin embargo, lo que ninguno de los anales o archivos cartográficos registran es que el Sistema Andronicus acoge no una una, sino dos Estaciones de la Guardia, la segunda de estas a la sombra de la primera y por lo tanto mejor escondida de miradas indiscretas. Esta instalación se estableció varios cientos de años antes que la Estación de la Guardia Andronicus, y por una razón totalmente diferente. Hace mucho tiempo, el Adeptus Mechanicus cedió la administración del Mirador a la Inquisición. Los Tecnosacerdotes tenían miedo de que, con la llegada de las tormentas de disformidad que tanto aquejaron al Imperio durante el Reinado de la Sangre, el Sistema Andronicus sería consumido por la anarquía que se había llevado tantos mundos humanos y por tanto serían incapaces de cumplir con su sagrado deber. El resultado fue el Carthenis Dictum, un compacto que finalmente llevó a la Inquisición a tomar el control del Mirador y que podría ser utilizado para promover la misión de los Guardianes de la Muerte en el Sector Jericho y más allá. Esto es lo registrado en los anales de la Cuenca de Jericho, pero pocos son conscientes de una historia secreta, la verdadera razón por la cual el Magos Carthenis entregó el control del Mirador a la Inquisición de forma tan suave. El Mirador ha existido en el Sistema Andronicus desde tiempos inmemoriales, pues no hay archivos conocidos que describan la fecha exacta o las circunstancias de su creación. La instalación tiene su sino en torno a una gama de arqueotecnología imposiblemente antigua, una combinación única de motores de pre-cognosticación, filtros meta-fásicos y motores de filtrado multi-espectro. El efecto neto de estos dispositivos y funciones apenas comprendidos es que el Mirador es capaz de observar los acontecimientos en un rango de cientos de años luz desde el Sistema Andronicus, pero sin sufrir los terroríficos efectos de lo que en la antigua Terra llamaban relatividad general. En otras palabras: es inmune al desfase temporal inherente a la observación de eventos a años luz de distancia; el Mirador puede, en efecto, ver el futuro. El Adeptus Mechanicus realizó muchos intentos de investigar este increíble fenómeno, y fue uno de esos experimentos lo que condujo a un evento registrado en los anales de los Guardianes de la Muerte como la Limpieza de Andronicus Primer, un evento en el que un ser más tarde apodado el Oscuro fue convocado en toda su horrible y blasfema existencia. Como miembro de una doctrina secreta que propugnaba una adherencia radical a la prosecución activa de la experimentación y las nuevas tecnologías, el Magos Carthenis ascendió al mando del Mirador en el 251.M36. De haberse conocido las prácticas heréticas del Magos, es muy dudoso que hubiera sido puesto al mando de la instalación, y queda claro por los registros que no perdió tiempo en ahondar en los secretos del Mirador. La posibilidad de burlar la relatividad al observar objetos y eventos lejanos fascinaba al Magos, mas en la búsqueda de aprender cómo era posible y cómo podría ser replicado encontró un uso totalmente nuevo para el Mirador. En una sesión secreta con sus pares, Carthenis propuso que el Mirador podría virarse hacia el pasado, utilizar sus tecnologías para adivinar los secretos de tiempos y lugares oscurecidos por el paso de los eones hace mucho tiempo. Carthenis y sus co-conspiradores formularon un plan. Los tecnosacerdotes enfocarían los aparatos del Mirador hacia Andronicus Octus, entonces Andronicus Prime, con el fin de probar el proceso. Si pudieran observar el lejano pasado de Andronicus Prime, razonaron, apuntarían el Mirador sobre la estrella del mismo sistema. Si pudiesen ver la creación de una estrella, ¿Qué otros secretos del universo podrían ser descubiertos? Tal vez, se atrevieron a soñar, la creación misma. Y así los antiguos sistemas del Mirador fueron centrados no en un cuerpo distante, sino en un planeta vecino. Las grandes corrientes de energía de la Matriz y los conductos de procesamiento lógicos fueron desviados hacia una nueva configuración, la cual Carthenis creía que revelaría los primeros instantes de Andronicus Prime. Mientras los grandes bancos cogitadores gritaban con una energía apenas contenida y toda la instalación viraba por esas desconocidas energías, el Magos y su círculo se reunieron en el observatorio principal para ser testigos de algo que ningún ojo mortal había visto antes. Lo que vieron en la superficie de Andronicus Prime sacudió sus corazones cibernéticos con un terror absoluto. El planeta se mostró ante ellos en su estadío más temprano, en la cual su superficie apenas estaba fría y acogía todo un mar de lava. Pero fue lo que se agitaba en esos océanos lo que les devolvió un sentimiento muy humano. De estos se retorcían una masa de tentáculos atemorizantes, algunos de decenas de kilómetros de longitud, buscando su presa tanto en la tierra como por encima de las capas de nubes creadas por el vapor. Tan vil fue la visión de un mundo recién nacido, dominado por tales cosas, que los Magos ordenaron un apagado inmediato, su personal luchando para cumplirla mientras se retiraron a la forja-capilla de la instalación para expiar sus pecados. Pero pasarían muchas horas hasta que el Magos Carthenis se diera cuenta del verdadero alcance de la herejía que había cometido. Las cosas que habían existido hace miles de millones de años en la superficie de Andronicus Prime habían sido convocadas desde el abismo del tiempo y ahora lanzaban sus tentáculos por el vacío.
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