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| - Poco recuerdo de aquel día en el que mi escuadra fue emboscada durante el ataque a la ciudad de Troya. Recuerdo un par de detonaciones de granadas cegadoras y disparos de bólter. Vi seis figuras bastante grandes (una de ellas me sacaba cuatro cabezas mínimo y era como tres yos de ancho, lo que hace una servoarmadura) cinco eran exploradores de esos Martillos de Wikia, el otro era un bibliotecario, o algo así imagino. Inmediatamente tres de mis compañeros (no recuerdo cúales) cayeron con la cabeza o el pecho reventados por las balas de bólter, Sev se lanzó sobre uno de los exploradores, gritando y blandiendo su cuchillo de combate, se lo clavó al explorador en el ojo derecho y le destrozó el cerebro. Otro de los exploradores le puso el cañón del bólter en la sien mientras Sev intentaba levantarse y se la reventó de un tiro, la sangre me salpicó en la cara y me quedé bloqueado por la sorpresa. Lucca me sacó de mi empanamiento de una colleja y descargó un brutal golpe de su espada sobre un explorador, que lo bloqueó con su bólter y ambos se enzarzaron en un combate cuerpo a cuerpo bastante brutal. Apunté con mi carabina de inducción al grandullón, que acababa de despedazar a Cora de un golpe con su enorme espada. Disparé tres tiros consecutivos sobre su pecho, pero no le hizo nada y fijó su vista en mí, en ése momento me pasó por la mente una frase que Mace me había dicho una vez," si no puedes con ellos, huye de ellos". Probablemente me cayera mientras retrocedía y disparaba, lo único que sé es que de repente me vi en el suelo con la carabina a dos metros y con unas ganas de mear increíbles. El tío de la espada enorme estaba ahora lanzando llamas por las manos sobre unos kroot y vi como el mordiano loco se lanzó encima de él con un gran salto, pero quedó ensartado en la espada del marine. Desenfundé a "propiedad de Bob" y disparé al que mató a Sev en la garganta, el tío se llevó las manos a la herida y retrocedió unos pasos mientras se ponía de rodillas y otro marine le agarraba de un brazo para apartarle del combate. Mi pistola se encasquilló y mientras intentaba levantarme vi a Anya salir volando tres metros para aterrizar delante mío, a los pies de Mace, que le dio un cuchillazo en el brazo a un explorador y le disparó en la cara con su rifle de inducción para luego arrodillarse y tomarle el pulso a Anya mientras con la otra mano sujetaba su arma y disparaba. Tristán estaba a mi izquierda e intentó ayudarme a levantarme, pero el cabrón del marine le agarró la cabeza por detrás y se la arrancó de cuajo, llevándose medio cuerpo con ella, alguien gritó "¡¡¡Tristán!!! ¡¡¡Noooo!!!" y poco después me desmayé porque el cadaver de Nikolai me cayó encima (medio cadáver, corrijo). Lo siguiente que recuerdo son un puñado de cables metidos en mi estómago y una mascarilla que olía a medicina. Miré a mi alrededor, parecía una habitación, pero era enorme y estaba lleno de camas, algunas de las cuales tenían marines sin armadura sobre ellas. Intenté arrancarme esos cables (me estaban acojonando) pero una voz tranquila y a la vez autoritaria me recomendó que los soltase. -Mejor que no te los quites, a Lohannes no le hará ni puta gracia. A pesar de usar aquella palabra tan malsonante, me relajó bastante su tono de voz. -¿Quién coño...? -Estás en la Barcaza de Batalla "Eradis" de los Martillos de Wikia. -Un momento....¿Tú eres ese tío de la espada enorme? ¿El de la emboscada a mi escuadra? -Suelen llamarme Makius, pero sí, soy ese. -¿Y qué carajo hago yo aquí? ¿No debería estar muerto? El marine sonrió levemente, tenía una cicatriz que le cruzaba el lado izquiero de la cara desde la frente hasta la altura de la barbilla pasando por el ojo, como yo, solo que la suya parecía más antigua. Rebuscó en su túnica y sacó mi diario. -Encontré esto... ¿es tuyo? -¡Si, joder! ¿Qué coño haces rebuscándome? -Sobresalía en tu bolsillo, no sé porque lo traíste al combate. -Imaginaba que me hubiera dado tiempo a escribir algo en la trinchera... El marine asintió lentamente, como si se lo esperase. -He decidido dejarte con vida para poder interrogarte y, si te arrepientes de tu herejía, convertirte en un siervo del capítulo. -¡Eh! ¡No flipes! Yo no soy siervo de nadie. -Es eso o que te metan fuego, tú eliges, niño. -Bueno... me lo puedo pensar. El marine volvió a sonreir, no parecía un superhombre fanático sediento de sangre como todo el mundo se espera de un marine espacial. Tendi la mano hacia mi diario, pero él lo alejó de mi rápidamente. -Este libro irá al Librarium para ser sometido a estudio. -¿Qué estudio ni que squat muerto? ¡Si ese diario no tiene datos útiles! -Todo tiene alguna utilidad, niño. En circunstancias normales, estaría cabreado y a punto de darle una buena hostia, pero el tono tranquilo de su voz conseguía relajarme en vez de mosquarme. No me hacía gracia que me llamase niño, ni que no quisiese darme mi diario. -Lohannes vendrá dentro de poco para quitarte todo esto y que puedas venir conmigo luego -dijo mientras se guardaba mi diario en la túnica. -¿Quién es Lohannes? -Un apotecario, no te muevas ni te quites los tubos. Te reunirás conmigo después en la biblioteca. Un hermano de batalla te acompañará. El marine se fue y unos minutos después vino el tal Lohannes acompañado por una chica que llevaba una armadura blanca con cierto parecido a una armadura de caparazón. Con mano experta y sin conversación, el apotecario me retiró los tubos y cosió la cicatriz que dejaron (pensé que me dolería pero esa zona estaba sedada) La chica que lo acompañaba tomaba nota en un pequeño cuaderno y no se perdía ningún detalle de la operación. Intenté ligármela (Mace me enseñó alguna técnica) pero lo único que consegui fueron un par de tremendas collejas que casi me parten el cuello. Me levanté de la cama frotándome el cuello y vi como un marine entraba por la enorme puerta y se dirigía a mi. Mientras esperaba, vi que uno de los heridos llevaba un vendaje en el cuello y supe que era el nota al que había disparado con propiedad de Bob, que, por cierto me la habían quitado, al igual que el resto de mi equipo, solamente llevaba puestos mi camisa gris sin mangas, mis pantalones y mis botas de combate. El gigantesco Astartes que se dirigía a mi se identificó como sargento Tharear y me pidió por favor que le acompañase, lo cual tenía su guasa ya que me sacaba tres cabezas. Le seguí por los corredores y pasillos de la gigantesca nave hasta llegar a una enorme puerta con una insignia de un martillo y un libro sobre el dintel de ésta. El marine abrió las puertas y se retiró, diciendóme antes que el codiciario Einherjar me esperaba al fondo. Bien, me llevó media hora encontrar ese "fondo". Todo eran libros y estanterías y me hubiera perdido de no ser por un servidor que rondaba por ahí y me guió hasta Makius. -Siento la tardanza, este sitio es muy lioso- me disculpé, sin mucho interés. -No te preocupes, la espera no es problema. Bien,em... -Pietr- Mentí, en realidad de llamo Oleg, pero con estos tíos nunca se sabe. -Pietr, ya te he dicho porque estás aqui, ¿lo entiendes,no? -Creo que si, si no me meto a siervo del capítulo me meteis fuego, ¿no? -En parte...si. Lo que quiero de ti es información, y si lo haces bien, ganarás el puesto de siervo del capítulo. -¿Pero qué información dices? Que no tengo ni idea de la información de la que tanto hablas. -¿Sabes quiénes somos? -Marines espaciales, Martillos de Wikia. Lo sé, soy muy listo. -No lo eres, y, si, en parte tu respuesta es correcta. -Vaya, gracias- gruñí. -Nuestra misión es recopilar información, no importa su procedencia ni su autor. -Vale ¿y eso en qué me incluye a mi? -Eras un Gue'Vesa ¿cierto? conocerás planes de esos xenos, ¿no? -Pues ni idea, a nosotros solo nos dijeron que atacásemos Troya. -Algo sabrás- me dijo, mirándome a los ojos. Empecé a ponerme nervioso, descubrí que odio que un Astartes me mire a los ojos, por muy tranquilo o agradable que sea. -Bueno... uno de esos tíos, un etéreo creo, estaba hablando con Lucca y ella me contó que iban a mandar un destacamento por los subterráneos para atacar Troya desde abajo y por sorpresa... Makius sonrió más ampliamente esta vez. -¿Lo ves? Tu información salvará muchas vidas imperiales, suponiendo que sea verdad. -Eh, yo lo que sé, no me presiones, joder. El rió de buena gana, yo pensaba que los marines no se reían, que solo rezaban y mataban xenos y renegados. -¿Qué coño he dicho? -Estás acojonado y lo sabes- dijo el Astartes, y siguió riéndose. El cabrón tenía razón, pero los valhallanos somos orgullosos como nosotros mismos así que contesté con un gruñido que hacía las veces de si. -Vale, Pietr. Vete a dormir, te hará falta -dijo, dándome una palmada en el hombro, lo cual es como si Mace me diese un puñetazo- Te acompañaré a tu habitación. -Ah, que tengo. El se encogió de hombros. -Era de un siervo del capítulo que murió hace unos meses, no te preocupes, no olerá a muerto. Oler no olió, pero la cama estaba deshecha y me acojonó un poco pensar que otro hombre había dormido alli y luego había muerto en un combate, y probablemente habría sido una muerte sádica, tratándose de marines. De todas formas, dormi como no lo he hecho en mi vida y me desperté con una sobada criminal encima. Me levanté de la cama, me caí sobre el suelo y me quedé dormido. Cuando me desperté me senté en el borde de la cama y me puse a pensar un rato. De Guardia a Gue'Vesa, y de Gue'Vesa a siervo del capítulo, hay que joderse que vueltas da la vida. Unos golpes en mi puerta me sacaron de mis cavilaciones. -¿Quieeeeeeen?-pregunté sin mucho entusiasmo. -Makius, ábreme capullo. -Venga pasa, no sabía que los marines utilizabais ese vocabulario. -Joder que somos humanos, no somos bichos raros. -Ya, pero no sé, es raro. -Tú si que eres raro, cabrón. Bueno, venía a comunicarte que recibirás instrucción y equipo mañana por la mañana. -Sé luchar. -No lo dudo, sobre todo después de ver lo que hiciste en el combate, casi matas a Niacke. Pero nunca viene mal un poco más de conocimiento ¿no? -Psché, supongo. -Bien, recuerda que mañana por la mañana vendré por aquí -dicho esto, se fue. -Soy un jodido chaquetero, si señor, del Imperio a los Tau, y de los Tau al lmperio.
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