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| - Earl intenta en vano tachar de su lista a un especialista en efectos especiales amateur a quien hizo cornudo; el hombre sufre una enfermedad permanente y eso hace que el desafío sea casi imposible de cumplir; Joy compra un arma luego de ser secuestrada en su propio auto. En Camden se comete un delito cada 7 minutos y, desafortunadamente para Joy, estaba en el lugar equivocado y a la hora equivocada en el minuto 6 con 59 segundos. La secuestran en su propio auto y la llevan a varias cuadras del lugar. Su mano queda atrapada en la puerta del auto hasta que finalmente la empujan. Cae justo en frente de Earl y Randy que comenta que es el mejor truco que ve desde la época de Dulce Johnny (Sweet Johnny). Earl recuerda el ítem 7 de su lista. A Johnny lo apodaron el dulce por ser una persona genuinamente agradable y además porque hacía unos trucos de dobles muy buenos. Una mala maniobra lo dejó en tracción durante un tiempo. Earl puso el ojo en su novia Sheila. Para mantener a Johnny fuera de escena, no dejaba de proponerle piruetas de lo más riesgosas como la silla de la muerte y la loma de burro humana. Las lesiones de Johnny le permitían concretar muchas relaciones sexuales con Sheila hasta que finalmente su conciencia lo traicionó. Al buscarlo encuentra que sigue viviendo en la misma casa y haciendo los mismos trucos de siempre. Johnny está feliz de verlo hasta que le cuenta lo que le hizo hace unos años atrás. Comienza a dispararle con una engrampadora. Earl huye. Al día siguiente lo vuelve a intentar. Johnny lo recibe con mucho cariño. Pareciera no recordar que lo visito el día anterior. Confundido, Earl decide rastrear a Sheila. Ella le explica que a pesar de todas las locuras que hizo como doble fue una simple caída en su casa la que le ocasionó esa pérdida de la memoria. Básicamente, su cerebro se vuelve a cero todas las noches. Despierta cada mañana creyendo que es el día de su gran salto – hace diez años atrás. Joy compra un arma bien ostensible como protección. Darnell está enojado. Le recuerda que nada bueno resulta de comprar un arma. Joy no le hace caso. La lleva consigo a todos lados incluido el Crab Shack, para desgracia de Darnell. Earl busca la manera de enmendar las cosas con Johnny. Cada vez que le confiesa lo que hizo el hombre pierde los estribos y le dispara con la engrampadora. No hay tiempo para que se le pase el enojo. Al día siguiente tiene que empezar de nuevo y se repite la misma situación. De repente a alguien se le cae el taco de billar al piso del Crab Shack y Joy saca su pistola… igual que todos los demás presentes. Earl cae en la cuenta de que tendrá que terminar este asunto en un solo día. Regresa a la casa de Johnny, acepta el castigo y le explica sus intenciones. Johnny insiste en enfrentar a Sheila. Earl se ve obligado a explicarle la realidad: su pérdida de memoria y su distanciamiento de Sheila. No le cree hasta que ve el tamaño del trasero de Sheila, que solía ser bien firme. Está horrorizado por el tamaño de ese trasero y por su propia situación. Traga una sobredosis de pastillas para la tos con el afán de quedarse dormido. Cansado de los accidentes de Joy y su pistola Darnell la entregar a la policía el día de “pistolas por jamones”. Earl vuelve a la casa de Johnny y repite todo el proceso una vez más pero lo detiene antes de que se tome las pastillas para la tos. Johnny finalmente lo escucha. Le dice que puede tacharlo de su lista con una sola condición: que lo ayude con el truco que está preparando desde hace 10 años. Lamentablemente se queda dormido. Earl tiene que hacerlo todo de nuevo, una vez más. Finalmente el truco está listo. Johnny ató globos inflados con helio a una silla de jardín. Planea activar el artilugio una vez que haya alcanzado la altura suficiente aunque, en secreto y sin que nadie se entere, su verdadera intención es suicidarse. No lleva el paracaídas. Earl se da cuenta a último momento. Manotea la silla cuando está subiendo. Grita pidiendo ayuda mientras todos lo miran sin hacer nada. Joy comenta que si tuviera la pistola podría dispararle a los globos. Darnell se ve obligado a reconocer que en esta oportunidad un arma hubiera sido de gran ayuda. Satisfecha con lo que acaba de escuchar, Joy saca su nueva pistola de la cartera. Dispara. Johnny y Earl caen al piso. Al día siguiente Earl vuelve a visitar a Johnny. En lugar de querer calmar su propia conciencia decide quedarse a hacerle compañía y ayudarlo con su nuevo truco. Por primera vez no podrá tachar un punto de su lista. Pero se está comportando como un verdadero amigo y eso es suficiente.
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