| abstract
| - Earl ayuda a Catalina a depilar el bozo de una empleada de limpieza del hotel; en ese momento recuerda a Maggie Lester, una chica de la que se burlaba continuamente durante en la escuela secundaria. Earl y Randy ayudan a Catalina a depilar a una compañera de trabajo. Earl decide que llegó el momento de ocuparse del punto 91 de su lista: Burlar a Maggie Lester. Cuando estaba en la secundaria solía burlarse de Maggie Lester porque tenía bigote. Le puso, frente a todos sus compañeros, el apodo Maggie P.I. en honor al bigotudo personaje de Tom Selleck en “Magnun P.I.”. Maggie quedó tan traumatizada por la imparable cantidad de bromas que siguieron a ese momento que decidió recibir educación a domicilio. Earl y Randy ubican la dirección de su casa. La visitan… y encuentran a una Maggie barbuda. Earl le pregunta cómo puede hacer para enmendar lo sucedido. Ella responde que lo perdonó hace muchos años atrás. Es bastante feliz con su vida ahora. Earl y Randy pasan el resto de la mañana descubriendo a una persona realmente adorable. Conversan sobre las cosas que le gusta hacer, sus pasatiempos y su actual trabajo en un espectáculo de “monstruos”. Al partir observan a otro grupo de gente que participa junto a ella en el circo ambulante. Earl instintivamente comienza a burlarse de cada uno de ellos. Al comprender que está haciendo lo mismo que hizo con Maggie decide descubrir el interior de cada uno de ellos. Maggie colabora con la situación, organiza una gran parrillada para que Earl tenga oportunidad de conocer a todos y cada uno de sus amigos. Pasan el resto de la tarde con un muchacho que tiene manos de langosta, un enano y un hombre con un cuerno en la cabeza… entre otros. Mientras tanto, Joy y Darnell se reúnen con la abogada de oficio Ruby Whitlow, sorda. Joy tenía la ilusión de que fuera un hombre a quien seducir llegado el caso. No cree que una mujer pueda hacerse valer, mucho menos si es sorda. Le dice todo a esto a Ruby en la cara. Ella responde llamándola prostituta chismosa y diciéndole que se las arregle sola. En la parrillada, Earl quiere convencer al grupo de ir a tomar un helado a la ciudad. Se niegan ya que nos les gusta que la gente se los quede mirando y los señale cuando no están trabajando. Earl recuerda una vez cuando era joven y lo obligaron a sacarse la remera para estar en la piscina. Los chicos se burlaron porque tenía los pezones peludos. Después de eso jamás volvió a una piscina pública. Ahora decide que es momento de enfrentar sus propios miedos. Joy no tarda en darse cuenta de que sin Ruby lo más probable es que pase el resto de su vida en prisión ya que esta es su tercer condena. Regresa para hablar con ella y le ruega que tome el caso. Ruby acepta luego de que Joy le cuenta que tiene hijos y no quiere abandonarlos. Además, le aclara que está dispuesta a tratarla con el mayor de los respetos aunque casi lo estropea todo al lanzar una carcajada tras escuchar la voz de su abogada. Para superar sus miedos, Earl decide ir a la piscina pública y arrojarse desde el trampolín alto. Cuando llega pierde el coraje y comienza a arrepentirse. Entonces ve que Maggie y sus amigos están allí para ayudarlo. Se quita la remera y salta. Atrás, saltan todos ellos. El también los ayudo a superar sus propios demonios. Abandonan el circo para trabajar en lo que les gusta, ya que dejaron de estar preocupados por lo que la gente piense.
|