Los Exterminadores Tiranos de Asedio eran la vanguardia de cualquier formación rompeasedios de la Legión de los Guerreros de Hierro. Revestidos con una gruesa armadura de Exterminador modelo Cataphractii y escupiendo un chorro incansable de misiles de gran potencia explosiva desde sus lanzamisiles Ciclón montados sobre su caparazón, estos implacables guerreros eran destructores de fortalezas de habilidad sin parangón. El sombrío espectáculo de estos guerreros avanzando a través de tormentas de disparos láser y metralla y aplastando estoicamente cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino con puño sierra y proyectiles perforantes se hizo sinónimo de la ira desatada de Perturabo.
Los Exterminadores Tiranos de Asedio eran la vanguardia de cualquier formación rompeasedios de la Legión de los Guerreros de Hierro. Revestidos con una gruesa armadura de Exterminador modelo Cataphractii y escupiendo un chorro incansable de misiles de gran potencia explosiva desde sus lanzamisiles Ciclón montados sobre su caparazón, estos implacables guerreros eran destructores de fortalezas de habilidad sin parangón. El sombrío espectáculo de estos guerreros avanzando a través de tormentas de disparos láser y metralla y aplastando estoicamente cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino con puño sierra y proyectiles perforantes se hizo sinónimo de la ira desatada de Perturabo. Reclutados de entre los Guerreros de Hierro más endurecidos, los Tiranos de Asedio debían afrontar los tiroteos enemigos más feroces sin preocuparse por su propia supervivencia; ellos comprendían más aún que el resto de sus hermanos la aritmética de la guerra, y siempre estaban dispuestos a sacrificar su sangre con tal de asegurar la victoria. Solía encontrárselos sobre todo en las filas de los Stor Bezashk, los maestros de asedio de élite de la IV Legión, y eran desplegados por los distintos Grandes Batallones en función de sus necesidades para apoyar los asedios y asaltos, con lo que habitualmente se los veía luchar en el frente de las batallas más cataclísmicas de la Gran Cruzada.