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| - Hasta ahora que soy grande tengo cuarto propio, pero antes siempre compartí la habitación, esta historia sucedió cuando yo tenía tan solo cuatro años, iba al jardín de niños, veía televisión, me gustaba escuchar cuentos, pero sobretodo me gustaba jugar con mis juguetes. A esa edad dormía en el cuarto con mi hermano cinco años mayor que yo, su cama era alta y por las noches, cuando se acercaba la hora de dormir debajo de su cama sacabamos unas estructura deslizable, sobre la cual estaba el colchón donde yo dormía; al ser la estructura de tamaño inferior a la estructura de la cama al despelegarse, quedaba un espacio entre mi colchón y la pared, y en ese espacio mis padres o yo poniamos un gran cojín a modo de cabacera, de tal forma que yo no me pegara en la cabeza contra la pared si me moví
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| - Hasta ahora que soy grande tengo cuarto propio, pero antes siempre compartí la habitación, esta historia sucedió cuando yo tenía tan solo cuatro años, iba al jardín de niños, veía televisión, me gustaba escuchar cuentos, pero sobretodo me gustaba jugar con mis juguetes. A esa edad dormía en el cuarto con mi hermano cinco años mayor que yo, su cama era alta y por las noches, cuando se acercaba la hora de dormir debajo de su cama sacabamos unas estructura deslizable, sobre la cual estaba el colchón donde yo dormía; al ser la estructura de tamaño inferior a la estructura de la cama al despelegarse, quedaba un espacio entre mi colchón y la pared, y en ese espacio mis padres o yo poniamos un gran cojín a modo de cabacera, de tal forma que yo no me pegara en la cabeza contra la pared si me movía al estar dormido. Llegada la noche siempre se apagaban todas las luces en mi casa, y podría jurar que siempre me volvía de las últimas personas en dormirse. Era pequeño pero me gustaba estar en la obscuridad, era un descanso para mis ojos después de pasar horas frente al televisor, nada pasaba, y yo siempre pensaba mientras cogía sueño, así transcurrían los días, hasta el momento que algo comenzó a cambiar, en el cuarto teniamos un ropero, lo suficentemente grande para que cupieran unas cuatro personas, un día desperté en la madrugada y vi una luz que salía de dentro del ropero, no preste importancia y me volvía a dormir, así pasaron varios días, y cada vez me quedaba despierto más tiempo, inclusive horas, al grado de comenzar a dormir muy poco para un niño. Un buen día todo paró y ya no me desperté más en medio de la madrugada, otra noche siguiendo mi dinámica habitual pensé hasta que me quede dormido, y me volvía nuevamente a despertar a mitad de la madrugada, pero esta ocasión no había ninguna luz dentro del ropero, me sentí aliviado: entonces empecé a moverme un poco sin dejar de estar costado; metí la manos debajo del cojín que cubría el hueco entre mi cama y la pared, de repente mis manos sintieron que tocaba una cosa peluda, como si tomara el cuero cabelludo de una persona; lo tagarré con una mano y lo jalé, de repente noté que enfectivamente ese cabello dirigía a una cabeza o algo similar, metí mi otra mano y palpe, sentí como tocaba el casco de una cabeza juraría del tamaño de un humano, mi lógica de niño mato a mi curiosidad, no pude más al percatarme de: ¿qué hacía ahí algo así?, ¿cómo cabía entre mi cama y la pared una cabeza humana o algo similar?, y lo peor¿qué hacía en ese lugar aquél cuero cabelludo?. No pude más solté la cosa me oculte bajo mis cobijas, rezando, pidiendo que nada saliera del lugar, y pedí y pedí hasta que me quede dormido, a la mañana desperté y conté ami hermano lo sucedido, pero por todo el cuarto no encontramos nada similar, todavía me pregunto: ¿Qué habrá sido esa cosa? y si ¿tiene relación con lo que me pasaría posteriormente.
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